Para conocernos mejor, vuelvo a mencionar mi nombre, el cual es Roly Ruby Méndez Vargas, soy del 04 de abril de 1968, signo de fuego. Tengo desde hace 17 años la profesión de Licenciatura en Administración de Empresas, la cual cursé en el Instituto Tecnológico de Mérida. Dejé por un tiempo la formación y en el periodo 2002-2004 cursé la Especialización en Docencia en la Universidad Autónoma de Yucatán, inmediatamente en esta Universidad empecé la Maestría en Administración de Organizaciones Educativas, la cual terminé en 2006 pero es hasta este mes de mayo de 2009 que termino la tesis y por lo cual me libera el comité asesor para la obtención de grado.
Mis inicios como docente datan desde que estudiaba el octavo semestre de la carrera, ya que una preparatoria particular fue al Instituto Tecnológico a solicitar estudiantes de últimos semestres de la carrera de Administración para impartir clases de Interpretación de Estados financieros, Administración, Mercadotecnia y Derecho Mercantil. A partir de entonces, me inicio como docente pero con muchas dificultades como por la inexperiencia en manejo de grupos, la juventud, falta de dominio de contenidos pero sobre todo el imitar a los maestros que me daban clases en ese entonces para que impartiera las clases. Esta experiencia duró un año y honestamente despertó en mí el deseo de ser maestro aunque tuvo en su momento sabor amargo.
Termino la licenciatura y empiezo a laborar en empresas privadas en el área de mercadotecnia y de ventas. Pasaron 3 años sin saber nada sobre docencia, pero es en agosto de 1993 cuando un amigo de mis esposo me ofrece dar clases en el Colegio Nacional de Educación Profesional (CONALEP) de nivel medio superior para impartir clases de Taller de lectura I y II a grupos de la carrera de mantenimiento a computadoras y electricidad, cuyo nivel socioeconómico era bajo y con muchos problemas de pandillerismo, familias disfuncionales, drogadicción, alcoholismo, etc. Los grupos a quienes impartí clases estaban formados por jóvenes en edades que oscilaban entre 15 a 20 años (en ese entonces contaba con 23 años) y de género masculino. Para enfrentarme ante esta situación emplee al 100% el paradigma conductista, donde yo representaba el papel principal y activo y el alumno era oyente y seguía literalmente las instrucciones. En esta escuela trabajé por 4 años y durante este tiempo recibí formación pedagógica lo que me permitió modificar “tantito” mis actitudes como docente.
Con la inquietud en mí de seguir siendo docente, consigo trabajo en la Escuela de Contaduría y Administración de la Felipe Carrillo Puerto, universidad privada que cuenta con el turno nocturno y donde los alumnos son gente activa laboralmente hablando y con edades muy diversas que fluctúan entre 20 a 60 años. Es aquí donde empiezo abandonar el conductismo y a interesarme por el alumno o sea por el ser humano. El conocimiento es bidireccional, compartido y con muchas aportaciones de los alumnos. También en es esta universidad participé en cursos de formación pedagógica.
Estando en esta escuela me ofrecen dar clases en la Universidad Tecnológica Metropolitana en las asignaturas relacionadas a mi perfil profesional. Los alumnos son jóvenes que salen del nivel medio superior para ingresar al nivel superior. Cabe señalar que esta universidad desde sus inicios comienza con el enfoque constructivista y con la figura del tutor, siento y expreso que es aquí donde empleo en un porcentaje elevado el constructivismo y mi figura como docente deja de ser el papel principal y el alumno se convierte en el protagonista. No fue fácil adaptarme a los requerimientos, pero al estar conviviendo con diversos grupos me permitió tener un panorama más amplio en cuanto a la educación y que siempre al educar debemos contextualizar.
Actualmente laboro en el Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario No. 13 impartiendo asignaturas de mi perfil profesional y también me desempeño como jefe del departamento de desarrollo académico además de ser tutor de un grupo de alumnos.
Con base en esta trayectoria de experiencia docente, pienso que ser maestro es una tarea loable y bondadosa pero que no cualquier profesionista que se dedique a la docencia puede jactarse de ser MAESTRO ya que esta simple pero relevante palabra encierra retos pedagógicos que debemos afrontar con actitud positiva, responsabilidad, ética, compromiso, honestidad, trabajo de calidad, superación constante, manejo de tecnologías, etc. Ya que un profesor es un alumno que desea aprender continuamente
Ser docente en educación media superior significa estar consciente de que se está trabajando con adolescentes que todavía no han definido su proyecto de vida y que sus principales intereses los tiene puesto en aspectos como noviazgo, amistades, pandillas y cotorreo y que precisamente nuestra labor como maestro es encauzar esos intereses hacia el logro de aprendizajes significativos. Siempre la docencia debe representar retos, ya que de esta forma se enriquece su labor como maestro.
¿Quién dijo que ser docente es una tarea fácil?
Desde que ejerzo la docencia, he tenido motivos de satisfacción pero también de insatisfacción como docente. Entre los motivos de satisfacción siempre los tengo cuando el esfuerzo del alumno se refleja en los trabajos que presenta o en el buen resultado que alcanza de la prueba escrita, Asimismo, cuando terminan su bachillerato y logran entrar al nivel superior pero sobre todo cuando obtienen el título de estudio. La insatisfacción, cuando ellos deciden abandonar los estudios sin avisar y manteniendo la postura de no continuar con sus estudios o bien cuando se embarazan sin estar preparadas psicológicamente, emocionalmente, económicamente y familiarmente provocando el abandono de sus estudios. Pero, la insatisfacción más significativa la tengo cuando no me doy a entender y el alumno lo demuestra cuando entrega su trabajo contrario a las instrucciones o explicaciones dadas. En ese momento me he sentido impotente y por estas adversidades siempre participo en cursos para formarme pedagógicamente pero lo más importante aterrizar el conocimiento adquirido en las estrategias que se establecen para lograr el aprendizaje significativo en los alumnos.
Saludos cordiales.
Atte. Roly Méndez vargas.
sábado, 10 de octubre de 2009
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Buenas noches maestra Roly Ruby.
ResponderEliminarEsos momentos de “sabor amargo”, como usted lo menciona, por los que atravesamos en nuestros inicios, me incluyo, y requerimos modificar nuestra actitudes en nuestra labor educativa, por lo que si nos lo fijamos como metas y las logramos con el mayor de los esfuerzos, son los triunfos que más disfrutamos.
Le envio un afectuoso saludo.
Hola,Roly!
ResponderEliminarPrimero agradezco que hayas leido mi espacio y dejame felicitarte por el crecimiento que has tenido en tu profesiòn,se nota que eres una mujer comprometida con la docencia,ademàs que muestras el deseo de querer aprender cada dìa,me gustò mucho tu blog y tus relatos,recibe mi admiraciòn y un cordial saludo.